FANDOM


Última edición, 07-08-2019 por JARVIII

Eviscerador Árido General Misceláneo
Eviscerador Árido
Añadido : Sin determininar
Escenario Asentamiento Grineer Escaneos de Códice 5
Arma Miter / Sheev Otras Recompensas Pigmento Naranja Syrtis
Estadísticas Botín de Mods Igual que el de su versión regular
Carne clonada 150
Cortante b 
+ 
Calor b 
+ 
Viral b 
+++ 
Impacto b 
 
Gas b 
‐‐
Armadura de aleación 200
Perforación b 
+
Frío b 
+
Radiación b 
+++
Cortante b 
‐‐
Eléctrico b 
‐‐
Magnético b 
‐‐
Afinidad Base 150
Nivel Base 15


La expresión en las caras de los sobrevivientes, todos listos para la evacuación, ellos estaban pasmados y confundidos cuando las puertas del elevador se cerraron en frente de ellos.

Bajamos al sonar el zumbido del elevador volando a través de la torre. Me giré y le sonreí a Avantus, "comencé a pensar que los traerías a todos con nosotros."

"Tonterías, Bilsa, eso simplemente no es viable." Respondió Avantus. "Sabes que necesitamos encontrar seguridad y restablecer el congreso de los verdugos, no tenemos tiempo para una misión de rescate. Además, esas personas conocen su lugar y solo están cumpliendo con su deber. Me encargaré de que sean honrados cuando nuestro imperio Orokin regrese a su gloria."

Estábamos a salvo por el momento. Cuando la infestación tomó control total de la torre y ocurrió el cierre. Es estatus de la verdugo Avantus significaba que ella, y por extensión yo, éramos los pocos que podíamos movernos libremente por esta inmensa instalación.

Cuando el elevador comenzó a desacelerar yo tomé el control para mantener las puertas cerradas. Hemos escuchado durante lo que pareció una eternidad, "¿Escucha algo?" Le pregunté.

"No, tampoco huelo nada, vamos," dijo Avantus levantando su pistola . Las puertas se abrieron hacia una sala oscura. La luz del elevador iluminó a unas figuras dispersas pero no eran infestados, aún estábamos vivas.

"Tú. Paso al frente." Avantus ordenó y salió de las sombras con varias figuras fornidas.

"¡Soldados Grineer!" Dije con una voz de excitación casi infantil a medida que otros se les unían.

"Trabajadores Grineer, inservibles para nuestra situación actual, " dijo Avantus. A pesar de todo,m ella seguía viéndose gloriosa con su syandana dorada y sus insignias reales.

"Acaso no les han enseñado el protocolo?" Yo grité, "Están ante una verdugo." Los trabajadores se miraron las caras y otros quedaron perplejos, entonces el más grande se arrodilló frente a nosotros e hizo una reverencia. Uno tras otro, los Grineer le siguieron.

Avantus sacudió su cabeza en incredibilidad y fue a encender las luces cercanas a una consola. Estábamos en el taller mecánico. Herramientas en cajas cerca de los muros y cajas de suministro al final de la sala.

"Este precepto dice que el hangar está junto al siguiente salón," Avantus rodeó al Grineer todavía de rodillas y fue hacia las puertas traseras.

"¡No, alto!" protesto el Grineer grande, Peligro." Continuamos caminando pero nos detuvimos cuando nos acercamos a la puerta, esta se sacudió y se escuchaban garras rasgando la puerta.

"Esos imbéciles," Maldijo Avantus. "Dijeron que este sector no estaba comprometido."

"No suenan como si fueran muchos. ¿'Quizás podamos luchar?" Le pregunté.

"¿Qué? ¿Solo nosotras dos, con pistolas y sin corruptos?" Respondió ella.

"Qué tqal si..." Miré a los trabajadores Grineer.

"¿Sin armas? No hay muchos señuelos." Dijo ella.

Nos quedamos en silencio hasta que uno de los Grineer, el grande, corrió hacia las cajas de herramientas cerca de la pared y trato de abrirla.

Avantus notó esto y puso sus manos sobre una consola cercana para abrir las cajas.

El resto de los trabajadores Grineer se apresuraron y tomaron las grandes sierras y cortadores de plasma. Luego se pusieron equipo de seguridad como si fuera una armadura.

"Ya veo, siempre queriendo cortar cosas," dijo Avantus al trabajador.

El grande asintió y sonrió. ¿Él tenía alguna idea sobre qué le harían esas cosas?

Se pusieron hombro con hombro junto a la puerta, mientras que nosotros nos quedamos atrás con un par más a nuestro lado. Los infestados golpeaban y aullaban, podían sentirnos. Su hedor entraba por la puerta y atacaba nuestras fosas nasales.

Avantus me miró, "Bilsa, no hace falta decir nada, no compartiremos esa nave con tipos como estos."

Miré a su alrededor, ¿Por qué diría eso enfrente de ellos?

"Mira, ellos no comprenden." Ella rió. "Ellos son felices con hacer el trabajo para el que nacieron, solo que ahora tienen que contar carne infestadas en vez de restos de metal." Miré a los Grineer, no parecían perturbados.

"Grineer... ¡Trabajen!" Ordenó Avantus y los Grineer prepararon sus sierras. Abrí las puertas del salón y una oleada de infestados ser estrelló contra un muro de sólidas hojas. Hubo una piscina de vísceras y sangre a nuestros pies. Uno monstruo podría cortar a un Grineer solo para toparse con otro. "¡Muévanse!" Ella gritó a los Grineer para que marcharan hacia adelante, eran como un muro de muerte que evisceraban todo a su paso.

Alcanzamos las puertas del hangar al final del salón y nos preparamos para lo peor, del otro lado podría haber cientos. Avantus les dijo un momento a los Grineer para que recuperaran el aliento y preparaban sus armas, luego ella me hizo una seña para quitar la cerradura. Todos nos preparamos a medida que se abría la puerta para... nada, no habían infestados, solo una solitaria nave al otro lado del inmenso hangar. Aliviada, corrimos hacia el gran espacio vacío del hangar.

A medida que nos aproximamos a la nave Avantus dijo, "Bilsa, abre la escotilla," y luego añadió pero en voz baja, "Me aseguraré que no hayan invitados no deseados en nuestro viaje." Me acerqué a una consola y los Grineer me escoltaron por si surgía alguna amenaza. Avantus se paró en la entrada de la nave junto con unos pocos Grineer respaldándola.

"vienen más." Dijo puntando hacia el montón de infestados que venían de nuestra dirección. "Grineer, ataquen. ¡Vayan!" Ella gritó.

Los Grineer estaban parados, sus hojas estaban listas pero no se movían de su sitio.

Indignada, ella gritó más fuere esta vez, "Dije que se vayan, ¡AHORA!" pero los Grineer no se movían de la escotilla de la nave.

"Está abierta." Grité, me di la vuelta justo cuando el Grineer más grande atravesó su sierra justo en la espina de Avantus. El alto zumbido agudo del metal cortando el hueso sobrepasó sus gritos y luego ella colapsó hacia el suelo. Su atuendo de color blanco perla estaba ahora teñido de carmesí. Sus ojos muertos tenían su mirada fija en mí.

Comencé a correr pero me golpearon en la cara obligándome a caer de rodillas.

El Grineer más grande se acercó y me dijo, "Ahora tú trabajas para nosotros. Haz que la nave encienda."
El contenido de la comunidad está disponible bajo CC-BY-SA a menos que se indique lo contrario.